Durante los últimos años, la llamada industria cultural –esa panda de iletrados especialistas que todo lo que han leído se limita a algún que otro resumen de algún manual de marketing en inglés- ha tratado de contrarrestar “ideológicamente” el latrocinio que, según ellos, perpetran los llamados piratas de la red. “Robo” de los llamados “derechos de autor”.
Derechos de propiedad que, naturalmente, no están dispuestos a discutir con nadie. Personalmente no siento ninguna solidaridad con aquellos músicos, cantantes, actores o productores de la susodicha industria incultural que materialmente se forran de pasta gansa por fabricar, distribuir, promocionar o publicitar una ingente cantidad de basura alienante. Ganan tanto por esforzar tan poco las neuronas que se permiten el lujo de gastarse 20.000 dólares por unas plantas exóticas que luego se olvidaron de recoger en la tienda (Brad Pitt), exigir una estancia hotelera de 18.000 dólares a la semana dotada de cortinas negras y humidificador permanente (Luis Miguel), gastarse una media de 11.000 euros mensuales en ropa (Britney Spears), tener un cocinero particular para su iguana (Jim Carrey) o exigir esencia de Jalisco y esencias de la India en los hoteles en los que se aloja (Carlos Santana).
Por supuesto que pienso que un buen músico, un buen autor o un buen director de cine tienen perfecto derecho a vivir de su trabajo, eso sí, a vivir bien, maravillosamente bien..pero sin pasarse. A lo mejor ha llegado la hora de recordar a estos señoritos que un sueldo 100 veces superior a la media es más que suficiente para “vivir inspirados”. A lo mejor también ha llegado la hora de mandar al paro a toda esa ristra de inútiles bienvestidos que median entre el autor y el consumidor cultural y que, a lo que parece, no tienen ya más utilidad que “promocionar” las obras, es decir, “amaestrar” al dócil adocenado sin criterio. Puro capitalismo: si no sirves para nada te vas a la puta calle.
A lo mejor ha llegado el momento de buscar la música, la literatura o el cine que te gustan sin necesidad de intermediarios que te aconsejen y, de paso, pagar unas pesetillas directamente a los que se curraron la obra –los verdaderos propietarios de la inteligencia que las creó-, que, en la práctica, hoy se llevan menos del 10% de los beneficios.
Mientras tanto, convendría que todos reflexionáramos acerca de los llamados “derechos de la propiedad intelectual”. ¿Es lógico que, por ejemplo en este blog, no podamos colgar una copia electrónica de, por ejemplo, “Ciencia y Conducta Humana” de Skinner, porque , aunque fallecido ya hace casi 20 años el verdadero creador de la obra, la empresa que compró Fontanella, editorial que a su vez compró los derechos a la editorial americana correspondiente…pueda disfrutar de los derechos de autor durante 60 años?. ¿Es lógico que ostente esos derechos aunque no los ejercite “descatalogando” la obra?. Es tan lógico como que alguien pueda tener miles de hectáreas de terreno sin cultivar y nadie pueda obligarle a hacerlo. Puro capitalismo salvaje que no hay porque aceptar sin más.
Frente a lo que cuentan, la piratería ha sido muy beneficiosa para el consumidor. Mientras siguen los llantos de sirena de las arruinadas productoras, se siguen vendiendo discos en, por ejemplo, el Corte Inglés. Si claro…a la mitad del precio de hace 20 años. ¿He de suponer que todos lo hacen, el Corte Inglés incluido, por puro “amor al arte”? ¿O acaso también hoy ganan dinero y simplemente eran entonces unos ladrones sin pata de palo ni parche en los ojitos que se aprovechaban de la situación de monopolio de la “industria incultural”?. Pues si…la piratería introdujo competencia, mandó a los más listos a currarse los conciertos en vivo (sus “satánicas majestades “son un excelente ejemplo) y a esa ingente pléyade de intermediarios pelotas, vagos y maleantes a la puta calle (desgraciadamente todavía hay mucho mangante que vive a costa del trabajo ajeno…). Repito pura lógica capitalista: si no necesito pagarte..¿porqué he de hacerlo?.
Pero al igual que las compañías de Indias, y las empresas coloniales o mineras del XIX, las empresas audiovisuales usan a sus gobiernos para que le hagan el trabajo sucio: tienes que pagar porque si no, te meto en la cárcel. Pura “eficacia capitalista”, aunque haya que saltarse los derechos democráticos más elementales como la presunción de inocencia (todos pagamos canon…luego somos sujetos de actos de “piratería”), la violación del secreto de las comunicaciones y el derecho a la tutela judicial. Asombrosa la miopía ideológica de esta blandisocialdemocracia que nos gobierna. Querida ministra Sinde….este guión te ha salido hecho una mierda. ¡Hay que pensar más en izquierda!
Bien harían los cabreados dueños de negocios multimedia si todo el tiempo que emplean en perseguir, amedrentar y presionar a las autoridades para que velen por su cortijo (¡que idiota es poner puertas al campo!) lo dedicaran más a pensar, investigar y crear nuevas formas de negocio asequible a todos. Pero claro, hay que hacer productos mucho mejores a precios muchos más baratos. Internet supone exactamente el mismo reto que llevó a Henry Ford a inventar la fabricación de coches en cadena en los años 20 del siglo pasado.
El año pasado hicimos un curso de Psicología y Cine en la Universidad de Sevilla. Dos de las películas que incluíamos en dicho curso estaban descatalogadas (El niño salvaje de Truffaut; y Mumford de Lawrence Kasdan) y no hubo manera de conseguirlas en ninguna parte. Gracias a las redes P2P, que no a la diligencia de sus ilegítimos y vagos propietarios, pudimos proyectárselas a nuestros estudiantes.
Durante las pasadas vacaciones de verano he podido ejercitar uno de mis vicios: he visto mucho cine de ciencia ficción de la serie B de los años cuarenta y cincuenta, no gracias al esfuerzo divulgador y cinéfilo de las productoras que detectan sus derechos de autor sino al increíble trabajo de dueños de blogs que las ponen a tu disposición “online” con simplemente seguir un enlace.
¿A que esperan las dueñas de esos tesoros multimedia? ¿A que les caiga el dinero del cielo? ¿Acaso fueron ellos los que invirtieron en los sistemas de compresión como MP3 o DIVX que permitieron colgar dichos contenidos en la red con un peso razonable en kilobytes? ¿Pretenderán clavarte 10 euros por una peli online…o un simple sms de 50 céntimos?. Si optan por lo primero serán vilmente pirateados por imbéciles. Si eligen la segunda opción….ganarán mucho dinero honrado.

[...] Sobre piratas y propietarios intelectuales diciembre, 2009 [...]
Me parece muy interesante lo que se plantea y estoy plenamente de acuerdo con este tipo de practicas “piratas”, las cuales han logrado que la cultura y cualquier tipo de información que alguien necesite o le interese pueda estar al alcance de unos cuantos clicks, o incluso puedas conseguir mucho material académico, musical, cine, etc. a precios razonables de la mano de tu pirata favorito. Sin embargo la lucha de las grandes empresas y su alianza con diferentes gobiernos no ha parado, tratando a toda costa mantener sus ganancias y de paso alcanzar un mayor control de los contenidos que circulan en la red, por que claro se puede criticar a los gobiernos como el chino, o anteriormente el cubano, por el control del acceso a internet sobre su población (evidente que este tipo de practicas es reprobable), pero cuando se pone en peligro intereses monetarios de grandes empresas parece que pueden reunirse y discutirlo sin consultar a nadie, con el pretexto de tratarse de asuntos internacionales que no podrían interesarles a la población, y se olvidan inmediatamente de cualquier discurso anterior (por favor un poco de coherencia).
El siguiente link es una nota del periódico mexicano La Jornada, la cual destapó este tipo de reuniones que tratan de regular internacionalmente esta piratería, que tan beneficiosa al usuario ha sido, y de como un presidente puede saltarse hasta las propias formas constitucionales de su propio país para “proteger” los derechos de autor (o mas bien las ganancias empresariales). Por cierto muchas gracias a wikileaks, que es por este poderoso medio que los legisladores de mi país han podido darse por enterados.
http://www.jornada.unam.mx/2011/07/17/index.php?section=politica&article=002n1pol&partner=rss