Así rezaba una de las estrofas de uno de los cantos revolucionarios escritos en 1871 por Eugène Pottier y que más tarde, en 1988, con la música compuesta por el belga Pierre Degeyter, habría de convertirse en el himno obrero y revolucionario por excelencia: La internacional.
En aquellos tiempos, las ideas eran simples, y por ello ingenuamente maniqueas: los “malos” eran los ricos, los opresores, los dueños de los medios de producción. Los “buenos“, por contra, eran los obreros, y el pueblo elegido “la clase trabajadora”. Evidentemente que tamaña simplificación pronto se demostró inútil, incluso peligrosa: ¡cuantos crímenes se cometieron en nombre de la libertad y la igualdad, cuantos derechos individuales fueron conculcados por las dictaduras del mal llamado “socialismo real”!. Había, sin embargo , una bonita idea utópica de fondo: la de alcanzar una sociedad justa e igualitaria, en donde los deberes y derechos vinieran marcados exclusivamente por el principio marxista de “De cada uno según su capacidad, para cada uno según sus necesidades“. Ahí no cabían fronteras ni naciones: la igualdad había que buscarla entre todos los miembros de la especie humana.
Más tarde, tales principios, empezaron a aplicarse no ya a la “lucha de clases”, sino a la luchas de los pueblos oprimidos (colonizados) frente a los colonizadores, y surge el concepto del derecho a la autodeterminación de los pueblos, incorporado por Lenin a la constitución de la Unión Soviética. Y hete aquí que aquella hermosa utopía de una humanidad igualitaria empezó a degenerar, a prostituirse, al incorporar un concepto genuinamente burgués, el de nación, como depositario de derechos supra individuales.
En este viejísimo estado con más raíces e historia compartida (para lo bueno y lo malo) que la mayoría de los miembros actuales de la ONU , en este estado “plurinacional” o “nación de naciones” que llamamos España, durante la lucha contra la dictadura franquista, la izquierda fue incorporando a los movimientos nacionalistas en su interior. La cosa era sumar esfuerzos, agrupar en su seno a todo aquel que quisiera cepillarse a la oprobiosa dictadura que nos atenazaba. Y claro, tanto se amplió el club que así…así nos fue.
Ahora resulta que un señor supuestamente de la izquierda (nacionalista) catalana hace mofa con las necesidades de los niños extremeños, otro correligionario afirma que tiene razón, que los extremeños son unos desagradecidos. ¡Ahora resulta que el partido socialista de Catalunya quiere ser solidario pero menos, solo en lo imprescindible!. Y claro, la respuesta, desabrida y no siempre inteligente, no se ha hecho esperar. Y ya tenemos de nuevo montado el pollo entre catalanes y extremeños, vascos y andaluces, etc..etc…¡La afición tan ESPAÑOLA de pelearse con el vecino en su más genuina versión supranacional! O sea, el problema para estos izquierdosos tan peculiares no es meter un poquito la mano en los beneficios del empresario o la multinacional (sea de donde sea, se ubique su sede central donde se ubique) para compensar el precario estado de los más necesitados, se ubiquen donde se ubiquen, hayan nacido donde hayan nacido, hablen la lengua que hablen. Para estos pequeños burgueses metidos a progres de feria que no saben lo que es trabajar en una cadena de montaje de la SEAT (en Catalunya) y que te dejen en el paro después de decenas de años trabajando para ellos (alemanes por cierto) , el verdadero problema, la auténtica opresión es la de las balanzas fiscales. ¡Manda huevos! Si va a resultar que los pueblos más pobres van a tener que pedir perdón por serlo, dar las gracias por la caridad ajena y prometer ser más hacendosos. Si va a resultar que los pueblos más ricos lo son por su exclusivo mérito, que ya se sabe que Dios y la historia los colocó a todos con las mismas oportunidades históricas y los mismos recursos.
Como diría el sentencioso torero Rafel el gallo: “Lo que no pué ser, no pué ser, y además es imposible”, “Hay gente pa tó” (cuando le presentaron a Ortega y Gasset como filósofo) , y, finalmente: “Cá uno es cá uno y a tos mos gusta que mos arrasquen”.
Izquierdistas de salón, los menos, please.


Si tu hablas con un catalán, te justificará con razonamientos por qué se sienten agraviados con respecto al reparto de dinero y presupuestos. Y créeme, tienen su parte de razón.
El problema son sus representantes nacionalistas tan impresentables, que lo único que consiguen es poner a todo el mundo en contra, porque son incapaces de explicar un argumento para que al menos, se pueda entender su posición.Se ponen a fanfarronear y así les está yendo…
Salud.
Tienen razón en parte claro. La tienen, por ejemplo, cuando quieren que el criterio de POBLACIÓN pese más que en el modelo actual. Pero no la tienen cuando se ponen a comparar las balanzas fiscales, porque aquí no tributan las comunidades autónomas sino los individuos. Y todos pagamos los mismos impuestos. Las comunidades que “contribuyen” más son simplemente la que más ricos incluyen en su censo (el eufemismo “actividad económica” se refiere, obviamente a que los propietarios residen alli). Es como si los barrios mas residenciales de una ciudad dijeran que es injusto pagar tantos impuestos para que se vaya a los barrios marginales.
Esas ideas del “sálvese quien pueda”, “los pobres lo son porque son muy vagos”, “el que es rico lo es porque es muy hacendoso” etc., son ideas muy respetables en personas de “derechas”. Pero es impresentable que alguien las use y se llame de izquierda. No se puede ser capitalista, insolidario, partidario de la competitividad extrema etc…e ir de progre y buen rollito de izquierdas. ESO ES LO QUE ME JODE DE ERC, del PSC y de toda esa panda de señoritos….del norte. En CIU y PNV lo veo coherente…asumo su insolidaridad ideológica por defecto.
Independientemente de las luchas políticas entre partidos, en Cataluña sufrimos, desde hace años, una falta de inversiones en ciertos sectores que perjudican a los de siempre; los trabajadores que utilizan el metro o la Renfe, esperan 3 o 4 horas para ser atendidos en los servicios de Urgencias hospitalarios o no disponen de plazas de guarderia para sus hijos. Esto son realidades palpables del dia a dia . Si la población aumenta y no aumenta en la misma medida la inversión en servicios públicos, la calidad del servicio disminuye.
Creo que la solidaridad financiera entre Comunidades autónomas (incluidas Navarra y Euskadi) se debe mantener sin olvidar las necesidades de cada una de ellas.
Por cierto el cartel de patriotes.ppcc. me parece de mal gusto. Menudos desgraciados!
Un saludo.
Desde luego Greg, el criterio de POBLACIÓN es el esencial, pero no olvides que existen ciudades como Sevilla (con un área metropolitana de un millón de habitantes) que carecen de metro (dicen que un día de éstos lo acaban: empezó a estudiarse el tema en los últimos años del franquismo…). Aquí, desde luego, el problema no son las averías de los trenes de cercanía: son prácticamente inexistentes. Tampoco lo es el peaje de las autopistas: no las hay. Si lo son los atascos, y, por supuesto las colas en urgencias.
Algún día habrá que hablar de número de camas por habitantes, número de metros de autopista, autovía, o vía ferroviaria por habitante etc… Algún día habrá que plantear que el impuesto de sociedades aplicado a empresas turísticas (la principal industria del país) que generan sus recursos con “el sol y la gracia andaluza” deberían cotizar en Andalucía, y no en Madrid, Barcelona o Palma porque allí residan las sedes sociales de las susodichas empresas…
Y hoy ya podemos decirlo con absoluta claridad, objetividad y sin complejos: ni vascos ni navarricos son solidarios con el resto del personal de España. Por mor de “privilegios históricos” ellos se lo guisan y se lo comen solicos. Vamos a dejarnos de talantismo y llamemos al pan pan y al privilegio privilegio. Lo penoso es que algunos catalanes reivindiquen apuntarse al sistema de cupos…menos mal que son minoría política, lo que honra a Catalunya.
Los paises del norte de Europa llamaban a Grecia, Italia y Espana el club Med. Muchas de nuestras grandes infraestructuras las han pagado estos ciudadanos del norte de Europa. La Expo 92 fue financiada con un gran componente de dichos paises. Estos senores se dedican a trabajar y ahorrar y por aqui nos dedicamos a vivir y divertinos, ahora bien cuando hace falta el dinero pues que nos lo manden. Claro nosotros queremos el dinero vasco y catalan solidario pero si fuera nuestro pues le echabamos 7 candados. Este comentario no es una vision, ni un sentimiento solidario, es una dosis de pragmatismo.
Los alemanes no tienen rocio, feria, botellona, movida que empieza a las 11 y termina tomando calentitos con churros al amanecer, y me imagino que nos envidian por ello.
Benjumea, te paso otra frase de Rafael el Gallo.
“Mayormente a mí” le dijo, todo serio, tendido en la camilla de la enfermería por una grave cogida, a su mozo de estoques, hombre de confianza, que lo tenía abrazado por los hombros y no paraba de decir en tono quejumbroso: “Maestro, ¡qué corná nos han dao!”.
Muy interesante todo lo de arriba. Nivel. Enhorabuena.