
Hoy, el 28 F es el día de Andalucía. Un dia que me trae viejos, dolorosos recuerdos. Recuerdos de tiempos pasados que fueron mejores. Recuerdos de tiempos desaprovechados. Recuerdos vivos de algo que todavia está vivo. Tiempos muertos empleados en lo que no tenía salida, tiempo desperdiciado.
A veces el pasado es una losa. A veces el pasado es un dulce recuerdo. Pero para un conductista como yo, la memoria, el almacenamiento, no son más que metáforas dualistas.
El pasado es, sobre todo, el arquitecto de nuestro presente: nuestra historia de reforzamiento. Hoy somos como somos -es decir, nos comportamos como nos comportamos- gracias a como fuimos, esto es, a lo que hicimos hasta este momento, a las consecuencias que tuvo cada una de nuestras decisiones, a como nos premió o castigó la vida.
Eso que en lenguaje cotidiano llamamos memoria (la reconstruccion verbal-generalmente en privado- de contingencias vividas) es a veces una trampa que te impide mirar al futuro. Las palabras son importantes. Las palabras dichas a uno mismo también. Pasado y futuro no son mas que autopalabras. Sin embargo, la vida, el presente, es algo más que una suma de palabras.
Siempre he sido un buen hablante. Rara vez fuí un buen oyente. Ultimamente suelo ser mi mejor oyente (lo que implica, por cierto, hacer tambien de hablante). Quizás porque, llegado a este punto de mi vida, necesito reconstruir verbalmente las pasadas contingencias para mirar al futuro.
Hoy me he encontrado con una porción de mi pasado mas cercano. Y han venido a mí palabras -textuales- llenas de dolor, desconfianza, queja. Pero precisamente ese pasado y no otro es la mejor luz para guiar mi conducta presente. ¡Que pena que a veces tus palabras sean propiedad privada de otra persona!
El futuro son tambien palabras hasta que se convierten en presente: potencialidades, descripciones verbales de posibilidades. Mi presente me dibuja un futuro con alguna potencialidad deseada pero poco probable. Pero sé como tengo que comportarme si esa posibilidad apareciera. El pasado, con sus alegrías y tristezas es un gran maestro, que construyendo el presente, hace posible soñar con un mejor futuro.
